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Xabier Díaz e as Aduferias de Salitre2018-05-30T10:24:59+00:00

XABIER DÍAZ E AS ADUFERIAS DE SALITRE

De los primeros soplos de Xabier en una gaita de fol en los 80 pasaron más de 30 años. Su curiosidad le facilitó la llegada de experiencias que sucedieron teniendo siempre la música pop(ular) en el horizonte: Xacarandaina, Rumbadeira, los primeros trabajos de campo, una incesante actividad docente, asociaciones, concursos, certámenes…

Más tarde llegó a Nova Galega de Danza con la que participó en los espectáculos Alento, Engado e Tradicción, entre los años 2005 y 2009.

Berrogüeto llamó a la peurta de Xabier a inicios de 2008 y el viaje duró hasta el 2014, año en el que se anunciaba la disolución de la banda.

A lo largo de los años realizó muchas colaboraciones en discos y conciertos de diferentes artistas; Carmén París, Xosé Manuel Budiño, Kepa Junquera, Guadi Galego e Os Cempés, entre otros. Así mismo, emprendió numerosas vaiajes para llevar la música a México, Alemania, Uruguay, Italia, Perú, Dinamarca, Francia, Suiza, Argentina, Noruega, Bélgica, Cuba, Escocia, Irlanda, etc.

Último trabajo: Noró
Nurtha, Nord, Norte… Noró

El norte es casi un estado emocional para mi. Me gusta su frío, el agua, la humedad y la música. En el norte hay música en todas las cosas. Es una música sólida, ancestral y serena.

Este disco es como un retrato de mi timeline reciente, como una necesidad de terminar la talla y de mejorar el método, como una insistencia del Tambourine, como si quisiera tatuar con tinta indeleble el mapa de los últimos viajes para salir definitivamente de mi confusión antes de desorientarme de nuevo este disco también sirve para celebrar el equilibro de esta pequeña y ordenada réplica adufeira en la que tantas cosas aprendo sin necesidad de que nadie las explicite.

En este norte, las montañas están preñadas de músicas antiguas y a las veces el nordés las arranca de los valles para llevarlas lejos, a la ciudad, por ejemplo. Allí fue dónde las escuché por primera vez, hace ya mucho tiempo, y fue tan grande la curiosidad que me enganchó y tuve que venir en su búsqueda como un explorador sin apoyo de reina ni aprobación divina. Cando me atravesó la primera melodía tuve la certeza que necesitaría hacer mi peregrinación a la perpetuidad. Quedaron amores, un aparejador y montón de cosas por el camino, pero nunca me importó porque siempre sentí fortuna por tener tal banda sonora por compañera para mi existencia.

Mi norte empieza cuando paso los páramos y veo Sanabria. Mi norte huele a galletas de limón de la vieja panadería de Cerdido y tiene forma de cueva, labrada por el mar de la forma más caprichosa con el pulso de una ribeirana eterna. Mi norte tiene la elegancia de la bailadora ágil que dibuja los puntos imposibles en el medio del asfalto.